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El único Aston Martin DP215, a subasta

En Autos clásicos | Viernes, 03 de Agosto 2018

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Diseñado en 1963, el DP125 fue un coche de competencia prácticamente experimental creado con un solo propósito: correr en Le Mans.
 

 

Por Edmundo Cano

 

Uno de los Aston Martin más oscuros y extraordinarios dela historia de la marca será puesto a disposición del mejor postor en la subasta que la casa RM Sotheby’s realizará durante la Semana del Automóvil de Monterey. Se trata del DP125, un coche de carreras único fabricado en 1963, con la intención de volver a ganar las 24 Horas de Le Mans.
 
 
Su historia se remonta a 1959, la primera y última vez que Aston Martin ganó la legendaria carrera con el DBR1 pilotado por Roy Salvadori y Carroll Shelby. En 1960 la marca quería enfocarse en su nueva línea de coches de calle, por lo que la división Aston Martin Racing cerró sus puertas, terminando con el programa DBR que les había dado la victoria en Le Mans. Esto fue muy mal visto por los concesionarios de Aston Martin, que sabían que un equipo de carreras oficial ayudaba a vender más autos, por lo que presionaron a David Brown para que reabriera el programa de competición. Brown accedió, pero esta vez el desarrollo de los coches de competición giraría alrededor del nuevo DB4 GT, la versión de carreras del DB4 de producción, que había debutado apenas ese año.
 
 
Usando los chasises del DB4 GT, Aston Martin Racing desarrolló una serie de carrocerías aerodinámicas denominadas DP; en la cual cada mejora usaba un número mayor al anterior. El primero fue el DP212, del cual solo de construyó un ejemplar. Le siguieron dos DP214, y el único DP215 fabricado, que fue el último coche de carreras fabricado por Aston Martin Racing antes de que la marca se retirara de la competición. 
 
 
Su carrocería fabricada a mano aprovechaba las lecciones aprendidas en los dos anteriores ejercicios, por lo que era extremadamente aerodinámica pero también muy estable a altas velocidades, a lo que ayudó mucho su larguísima nariz y la cola Kamm con un pequeño spoiler. Este coche fue, de hecho, el primer auto en romper la barrera de los 300 km/h en Le Mans en 1963, alcanzando 319.6km/h en las sesiones de calificación, con Phill Hill y Lucien Bianchi al volante. Dada la altísima velocidad máxima que podía desarrollar, y la pasmosa facilidad con la que lo hacía, el DP215 se perfilaba como el ganador de la gesta de 1963, hasta que problemas con la caja de cambios impidió que terminara la competencia. Problemas con el motor, y luego con las regulaciones, impidieron que pudiera terminar, y siquiera empezar, las dos siguientes carreras en las que fue inscrito, en Reims y Brands Hatch, y poco después John Wyer, jefe de Aston Martin Racing, dejó la firma, con lo que el departamento de competición cerró sus puertas, esta vez permanentemente.
 
 
Aston Martin Racing vendió todos los demás coches de carreras a equipos privados pero conservó al DP215 como auto de pruebas para estudios aerodinámicos, papel que duró poco tiempo debido a un accidente que dañó considerablemente el auto en 1965. El coche fue reparado de mala manera y guardado, hasta que fue adquirido por Malcom Calvert en 1974, quien comenzó la titánica labor de reconstruirlo, proceso que duraría décadas y que pasaría por las manos de varios dueños, quienes poco a poco pudieron juntar todos sus componentes originales que se habían perdido a lo largo del tiempo, como el motor 4.2 litros con cárter seco de 330 hp, que había terminado en uno de sus ‘hermanos’ DP214. La caja de velocidades original no pudo ser localizada, ya que solamente se fabricaron seis ejemplares, por lo que se fabricó desde cero, creando casi mil piezas individuales a un costo que ascendió a una pequeña fortuna. 
 
 
Tal como lo vemos en las fotos, el DP215 está lo más cercano a su estado original como es humanamente posible, con su motor original de nuevo bajo su capó de aluminio, y una nueva caja de cambios igual a la que tenía cuando corrió en Le Mans en 1964. Si bien el DP215 nunca completó siquiera una carrera, es uno de los Aston Martin de competición más espectaculares y codiciados, por su naturaleza casi experimental y por ser el primer automóvil en haber roto los 300 km/h en Le Mans. 
 
La estimación de RM Sotheby’s para el DP215 está entre los 18 a 22 millones de dólares; si la supera, podría entrar al libro de récords como el coche británico más caro vendido en subasta, superando a su hermano mayor, el primer Aston Martin DBR1 fabricado, que la misma RM Sotheby’s subastó el año pasado en Monterey por 22.55 millones.
 

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