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Fiat 500L vs Kia Soul

En Comparativa | Lunes, 15 de Agosto 2016

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Son hatchbacks, con un poco de SUVs o hasta de pequeñas minivanes. ¿Maestros de la versatilidad o crisis de personalidad?  
 

Por Manuel Fernández (Mfer_89)         Fotos: José Luis Ruiz

 

 

El arribo del Kia Soul hizo que volcáramos nuestra atención en esos productos que las marcas sacan por puro gusto (y riesgo) y que, pese a no ocupar un lugar dentro de la rígida estructura de segmentación global, resultan al final verdaderos éxitos. En el caso del coreano, hablamos de un derivado del Rio que no es ni un monovolumen tradicional (ese papel le corresponde al Venga que se ve en Europa) ni un SUV de contenidas dimensiones, pues ese nicho lo llenará la futura hermana de la Hyundai Creta.

 

 

Tal como el muy promovido Soul, hay un discreto rival que no deja de ser menos interesante por ser una situación casi igual. Hablamos del Fiat 500L, también salido de una plataforma subcompacta y con una propuesta visual que no se parece a nada. Hora de juntar a este par de autos que no quieren definir qué son en realidad… ahí está su encanto.

 

 

¿Qué tiene el 500L para responder ante su recién llegado contendiente? Los primeros kilómetros no podrían esperanzarnos mucho, eso por el nivel menos parejo en sus terminaciones (la pieza que recibe el cinturón y el reposabrazos no lucen tan sólidos), y por un funcionamiento menos silencioso: el motor y el viento se escuchan más y la suspensión deja filtrar más la forma en cómo trabaja. Eso sí: hay mayor alegría en el uso de tonalidades y texturas o en los asientos de vestiduras mixtas.

 

 

Pero antes de que se indignen los defensores del italiano, el ojo más agudo conseguirá enamorarse de pequeños pormenores que denotan un equipo de diseñadores industriales muy aplicado: el poste A está dividido por un enorme cristal auxiliar y además de proveer una mejor visibilidad, contribuye junto al techo panorámico a un habitáculo mucho menos “cavernoso” que en el Kia. A eso se le suma una cajuela que por un obvio asunto de longitud es mayor, pero su acceso además está mucho más bajo y su configuración puede adaptarse a través de una banca posterior deslizable que, además, es reclinable, una ventaja valiosa en largos viajes agregada al mayor espacio disponible para piernas.

 

 

Queda entonces regresar al tema de la conducción. Decíamos que el 500L es menos refinado, aunque también es clara una vocación para divertir más al volante. Sí, es más rígido en su marcha, más ruidoso que no nervioso, pues al final no hay sacudidas desagradables o brusquedades, aunque esa dureza de más hace que se perciba más ágil con todo y su mayores dimensiones y peso, contrarrestando una dirección menos consistente en su asistencia y más blanda, mismo apunte que aplica a los frenos tirando a largos en el recorrido del pedal y con unas distancias por encima del promedio (punto a pulir teniendo en cuenta que acelera mucho más).

 

 

La cereza  en el pastel es un 1.4 l turbo que, con el agravante de la altura sobre el nivel del mar de la Ciudad de México, reacciona con más energía a medio régimen, emite una tonada más ronca y se soporta en una transmisión no tan sedosa, pero sí más inmediata en sus reacciones, con un modo manual al derecho (jalar para subir, empujar para reducir) y hasta con una función que simula el punta y tacón al ir reteniendo… ¿quiere mostrar algún gen compartido con el Abarth?

 

 

Tras manejar la versión tope con el motor de dos litros, no quedó más que confirmar el hecho de que el Soul en su segunda generación pasó a ser un vehículo de obligada consideración por su notable equilibrio y calidad en todo sentido. Ahora es mucho más que un autito de aspecto llamativo y merece ser tomado en serio.

 

 

Una afirmación que roza en lo publicitario (algún lector conspiranoico ya debió irse a estas alturas), se sustenta en un interior amplio y funcional con prácticamente ningún fallo en sus acabados, incluso con detalles inesperadamente buenos que van desde una gruesa y elaborada tapicería en tela, la buena iluminación interior con unos LEDs que titilan al ritmo de la música de las bocinas, el sólido cierre de las puertas, la atención a los empalmes entre piezas o hasta el hecho de que los espejos se despliegan solos con únicamente acercarse con la llave en la bolsa.

 

 

La modesta entrega del 1.6 l que probamos hace poco en primicia se compensa con un dos litros aspirado bien resuelto una vez se empiezan a superar las 3,000 vueltas, acoplado a una transmisión más suave que rápida y a ratos reacia a hacer el kick-down.

 

 

Los rines de 18 pulgadas afectaron un poco la marcha, un tanto más nerviosa y solo un poco más ruidosa contra el 1.6, sin que eso implique pérdidas en la tan valorada comodidad, que hace tan bueno el Soul para un uso familiar en ciudad y en autopista. La ventaja más notoria contra el Fiat es en los niveles de NVH (ruidos, vibraciones y asperezas), aspecto que delata el mayor uso de materiales aislantes de la mecánica o de los agentes externos.

 

 

La premura hizo a más de un miembro de la redacción apostarle casi a ciegas a un Soul que parece imbatible entre un precio más que tentador, una calidad alta, un espacio interior decente, un equipamiento sensatamente configurado y un funcionamiento que denota la ya establecida experiencia de Kia con el paso de las décadas.

 

Fueron los kilómetros los que hicieron relucir a un 500L más simple en su armado, que fue convenciendo por una modularidad y planteamiento interior más creativos y un manejo orientado hacia un conductor de cierta madurez que aún quiera divertirse.

 

 

El Kia es para el comprador racional con deseos de no adquirir el sedán o SUV de cajón que pululan en las oficinas. Las virtudes de un auto cliché en una figura diferenciada. El europeo es un capricho trabajado de más en esos apartados en los que solo se fijan los más obsesivos y de paso integra una experiencia al mando más entretenida… no estaría mal hacerse de uno si se busca más exclusividad y se cuenta y justifica el excedente que cobra FCA.

 

Fiat 500L

 

Unidad probada

 404,900 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Enfoque divertido

-      Versatilidad interior

-      Conjunto motor-caja

 

NOS GUSTARÍA

-      Acabados más parejos

-      Mejor tacto de dirección

-      Menores distancias de frenado

 

 

Kia Soul

 

Unidad probada

296,100 pesos (a fecha de la prueba)

 

NOS GUSTA

-      Calidad de armado

-      Precio tentador

-      Funcionamiento refinado

 

NOS GUSTARÍA

-      Opción de quemacocos

-      Caja más rápida

-      Pantalla táctil más grande

 

Resumen técnico

 

 

Fiat 500L

Kia Soul

MOTOR

 

 

Tipo/cilindrada:

L4, 1.4 l, turbo

L4, 2.0 l

Potencia máxima:

160 hp a 5,500 rpm

150 hp a 5,200 rpm

Par máximo:

250 Nm a 2,500 rpm

191 Nm a 4,700 rpm

TRANSMISIÓN

 

 

Caja:

Automática,

Automática,

 

seis velocidades

seis velocidades

Tracción:

Delantera

Delantera

DIMENSIONES

 

 

Largo x ancho x alto:

425x177x167 cm

414x180x160 cm

Distancia entre ejes:

261 cm

257 cm

Cajuela:

412 litros

354 litros

Peso vacío:

1,476 kg

1,287 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL(a 2,240 msnm)

 

 

0 a 400 metros:

17.75 s

18.93 s

Rebase 80 a 120 km/h

8.00 s

10.09 s

Frenado de 100 a 0 km/h:

47.4 m

38.51 m

Consumo medio:

11.2 km/l

13.1 km/l

 

 

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