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Ford EcoSport Titanium TA 2018: prueba de manejo

En Pruebas | Miercoles, 18 de Julio 2018

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Ford atacó dos elementos clave para que su EcoSport, una de las creadoras del ya enorme nicho de SUVs pequeños, volviera a ser competitiva ahora que su segunda generación ya cumple un lustro en el mercado.  
 

Por Manuel Fernández @Manuel_tcf)                      Fotos: Carlos Quevedo

 

A pesar de que la base del Fiesta le da muchos puntos en el apartado dinámico y como tal su motor de dos litros (ahora acompañado por un 1.5) siempre hizo bien la tarea, la EcoSport perdió el brillo de su actual generación, creemos, gracias a los innegables problemas de confiabilidad de la transmisión Powershift de doble embrague, que también afectaron seriamente a los Focus y al comentado Fiesta, circunstancia que coincide con un segmento en pleno crecimiento que dio luz a alternativas que lucían más frescas y durables.

 

 

Ford no se rinde y además de introducir su EcoSport en Estados Unidos, aprovechó para remozarla y demostrar que su pequeño SUV, como pionero del segmento, tiene con qué pelear ahora que hay más de 10 rivales.

 

 

Para entrar al gran mercado norteamericano con este producto en un comienzo pensado para Latinoamérica, India e incluso Europa, la marca revisó a profundidad un interior que, sin estar mal diseñado, mostraba un nivel de acabados descuidado hasta para los estándares de un fabricante que suele resolver con sencillez sus cabinas.

 

 

La respuesta: un tablero del todo nuevo con remates mullidos, una enorme pantalla de fácil manejo que la pone al día hacia clientes que cada vez valoran más un buen sistema de información y entretenimiento y, al final, una impresión general más positiva a bordo, pues se conservan aspectos como la excelente postura de manejo virtud del amplio ajuste en profundidad del volante y, eso sí, todavía detalles mejorables, como las evidentes rebabas en las agarraderas de las puertas o que nadie se habría quejado si el recubrimiento del techo dejara percibir más solidez al tacto.

 

 

Que sea un facelift y no una nueva generación se delata en que la instrumentación mantiene una pantalla monocromática que luce contradictoria ante su equivalente táctil si bien ofrece datos muy completos y valiosos, o en el hecho de que no se modificaron soluciones como un portón de acceso a la cajuela que abre de costado, con las desventajas que eso implica al estacionar a un lado de la calle o al ponernos cerca de una pared. Claro está, así lo obliga la refacción externa porque, en todo caso, no hay mucho lugar en dónde ponerla (para Estados Unidos ya no va tan expuesta a los amigos de lo ajeno).

 

 

Más allá de las intervenciones cosméticas o de ergonomía, lo que le da un gran empujón a esta Ford es el cambio de transmisión: la Powershift era una complicación innecesaria en un vehículo de este perfil y ahora le da paso a una más convencional unidad de convertidor de torque que mantiene las seis velocidades y, sin ser ningún ejemplo de suavidad o rapidez, permite al dos litros un decente margen de elasticidad para mover con soltura el conjunto, con todo y que habríamos preferido una caída de régimen menor entre segunda y tercera. Lo positivo, un “kick-down” lo suficientemente inmediato de solicitar más energía solo con el pedal y no con la modalidad manual.

 

 

Su desempeño se mantuvo en los márgenes correctos y se vio afectado por el cambio de caja (la relación final es algo más larga), por lo que no compensó el aumento de potencia y torque de la inyección directa. Además, lo que siempre caracterizó a la EcoSport sobrevive, véase unos frenos precisos y firmes (pese a los tambores atrás) y una dirección cuya respuesta inmediata recuerda al ágil Fiesta. Su marcha califica de correcta, pero no se le puede pedir mucho a algo con esta distancia entre ejes cuya obligación es ofrecer la altura de un crossover.

 

 

Al final, un producto en el que las falencias estaban claras se mejoró para así aprovechar otras virtudes. No queda más que esperar que en esta ocasión la confiabilidad no sea un punto débil. 

 

 

Unidad probada

370,800 pesos (a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      Equipamiento abundante

-      Ergonomía mejorada

-      Una caja más confiable

 

NOS GUSTARÍA

-      Discos atrás

-      Portón de apertura vertical

-      Refacción mejor ubicada

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1,999 cc

Potencia máxima: 164 HP a 6,500 rpm

Par máximo: 202 Nm a 4,500 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, 6 velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Peso vacío: 1,330 kg

Largo x ancho x alto: 426 x 176 x 169 cm

Distancia entre ejes: 252 cm

Cajuela: 352 litros

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 18.67 s

Rebase 80 a 120 km/h: 9.67 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 42.1 m

Consumo medio: 13.07 km/l

 

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