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Ford F-250 Super Duty XLT: prueba de manejo

En Pruebas | Viernes, 01 de Diciembre 2017

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Ford la define como un camión y, de cierta forma, lo es. Un monstruo para labores extremas que se renueva con las soluciones técnicas, que ya hacen a la más pequeña F-150/Lobo una de las mejores opciones en su segmento.  
 

Por Manuel Fernández (@Mfer_89)                         Fotos: Carlos Quevedo

 

 

Ford ha renovado del todo su pick-up Super Duty, un escalón por encima de la afamada Lobo no necesariamente en cuanto a lujo o equipamiento de comodidad, pues las configuraciones pueden ser muy variadas en ese sentido, sino en capacidades de carga, arrastre o especificaciones que la acercan más a un vehículo de trabajo puro y duro, como su impulsor diésel que funciona a bajos regímenes o una suspensión de doble eje rígido.

 

 

La versión evaluada, por el momento la única anunciada para México, prescinde del V8 a gasolina que es de serie en Estados Unidos y opta por un 6.7 diésel también de ocho cilindros que rompe récords no de potencia, sino de torque, con 1,016 Nm (750 lb-pie) que en vehículos ligeros es solo posible encontrar en los V12 de algunos Mercedes tope de línea. Y claro, aquellos autos alemanes presumen esa cifra más por un asunto de vanidad y no necesariamente con fines prácticos, que en esta Ford puede ser el hecho de remolcar hasta 5,670 kilogramos, acción para la que llega lista de fábrica. Entre tantas posibilidades de equipar una Super Duty, nuestra XLT venía con cabina doble, distancia entre ejes corta (bueno... “corta”), rodada simple en el eje trasero y tracción integral conectable con reductora.

 

 

La innegable vocación utilitaria queda clara al abordar esta F-250 cuando ni siquiera hay encendido por botón, los asientos son de una gruesa tela y el volante no viene revestido. De hecho, el aire acondicionado es manual y las luces son halógenas. La sencillez manda incluso en las terminaciones, con un grueso plástico rígido predominante en la mayoría de superficies, tan fácil de limpiar como los tapetes de hule que iban incluidos en nuestra camioneta de pruebas. Sin embargo, lo austero no va en detrimento de la funcionalidad tan necesaria en un vehículo de estas características y hallamos soluciones que facilitan y mejoran la vida a bordo, partiendo de la buena postura de mando con una banca eléctrica, un respaldo manual o una cabecera que se puede acercar del todo.

 

 

El dominio de la voluminosa carrocería se hace menos engorroso, gracias en gran parte a los espejos extendidos (pensados para compensar el ancho del remolque) de doble cristal, el de arriba con una visión más cercana y el de abajo mostrando en un campo más general de lo que tenemos a nuestro costado o atrás.

 

 

En la gigantesca cabina (nuestras mediciones de espacio excedieron cualquier estándar) están dispuestos más portavasos que capacidad de pasajeros (ocho contra cinco), hay plenitud de puertos USB y dos tomacorrientes de 12V. De no transportar a nadie en la banca posterior, ésta se abate sobre el respaldo para así contar con la posibilidad de tener una suerte de cajuela cerrada, útil por el plano piso y porque por la misma altura y los cristales entintados hacen una buena tarea de ocultar algún objeto susceptible de llamar la atención.

 

 

La batea es un componente esencial y el ingenio no paró en esta zona de la F-250. Al abrir su puerta, es posible desplegar un escalón que complica menos abordarla para, por ejemplo, amarrar algo que se vaya a llevar en dicho espacio. La superficie donde se pisa ese acceso desplegable es una especie de lija que previene resbalones accidentales y, además, nos topamos con unos separadores idóneos para contener elementos de menor tamaño que puedan moverse de un lado a otro.

 

 

Se podría decir que todo el encanto (que lo hay) de manejar la F-250 se centra en el carácter de su gigantesco motor denominado Powerstroke, una unidad de camión que funciona a regímenes bajos para los estándares a los que estamos acostumbrados quienes nos dedicamos a probar autos, SUVs o pick-ups de menor tamaño. En una conducción extrema, si mucho estirará hasta 3,100 rpm, pero desde 1,400 ya comienza a tener capacidades para mantener casi cualquier ritmo y desde 2,000 luce casi imparable, devorándose pendientes prolongadas como si éstas no existieran o cualquier autopista que se le atraviese. A partir de ese punto en el tacómetro se consume el velocímetro a un paso sorprendente, con una sexta que no hace el papel de sobremarcha sino que es plenamente utilizable para ganar velocidad sin drama alguno, al nivel de que una limitación electrónica a 155 km/h es totalmente necesaria para que no rebase la capacidad de sus llantas involuntariamente.

 

Esta mole goza de una aceleración y recuperación cercana a camionetas que pesan varios cientos de kilos menos, un nivel prestacional más que capacitado para jalar casi cualquier cosa que se le amarre. No sobra comentar que, yendo descargada, es fácil que pierda tracción en situaciones como una rampa tipo caracol en un estacionamiento o en pisos demasiado húmedos, aunque la graduación del acelerador y la suave caja automática, casi imperceptible en su operación (solo se nota una leve interrupción en aceleraciones fuertes) contribuyen a que no se den tanto ese tipo de brusquedades.

 

 

El conjunto, así siga superando las tres toneladas con todo y las reducciones de masa conseguidas a través de la carrocería de aluminio, está muy bien preparado para el excelente motor. En autopista resalta la pesada y lenta dirección cuya precisión es bastante aceptable para enfrentar curvas de radio amplio. Por naturaleza, que haya doble eje rígido implica que, si no se lleva tanto peso, los desniveles, baches o cualquier imperfección del asfalto se transmitirán más de la cuenta, lo que no afecta la comodidad general en todo caso. El control que provee la suspensión lo percibimos mejor conseguido que en una RAM 2500, que tiende a mostrar más sus inercias de apoyarla en algún giro. En algo se tiene que notar el desarrollo más reciente de la Ford.

 

 

De todas maneras, lo mejor viene al adentrarnos en terrenos hostiles, con un labrado de las llantas que la saca avante en lodazales y se ayuda por una doble tracción efectiva y unas asistencias poco intrusivas que no bloquean del todo el acelerador cuando la superficie se torna demasiado resbalosa. Ataca duras zanjas y asume movimientos repentinos de sus llantas con plena robustez y sin ruidos que nos hagan preocuparnos por su integridad. Solo la enorme distancia entre ejes podría limitarnos en ciertas situaciones complejas que pidan mucha articulación de las ruedas, pero el despeje es el suficiente en la mayoría de circunstancias a las que se someterá una pick-up así.

 

 

Los frenos son el único punto en el que por sentido común habrá que tener un estilo de manejo más preventivo, no porque resulten peligrosos sino porque por naturaleza las distancias no serán las mismas de medios de transporte más pequeños. Los cuatro discos ventilados son muy resistentes ante la fatiga y es obvio que vienen diseñados para aguantar el peso adicional de lo que se cargue o remolque. En detenciones a fondo podría haber algún rebote de eje que la electrónica controlará a tiempo, pero no se perderá la línea y el tacto al pedal no se verá afectado, eso siempre y cuando se configure desde los instrumentos la máxima fuerza de posible (hay tres: bajo, medio y alto), pues en los primeros dos niveles tiende a ser menos directo y más esponjoso. Para bajar pendientes prolongadas, se puede activar un freno de motor que durante los más de 600 km que hicimos en la F-250 nunca vio necesario manifestarse.

 

 

Quien tenga el espacio y goce de la infraestructura vial que un animal de estos requiere, verá en la F-250 un producto bien planteado y con todo el desarrollo y experiencia que Ford tiene en la construcción de pick-ups de gran tamaño. La decisión de traerla con el motor Powerstroke la consideramos totalmente acertada y las optimizaciones en esta nueva generación son más que bienvenidas para acercar su conducción a la de algo más convencional y fácil. 

 

Unidad probada

921,600 pesos (a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      El monstruoso motor

-      Comportamiento dentro y fuera del asfalto

-      Cabina bien pensada

 

NOS GUSTARÍA

-      Palanca de cambios más precisa de operar

-      Luces de xenón

-      Tapizados en piel o símil

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: V8, 6,656 cc

Potencia máxima: 330 HP a 2,600 rpm

Par máximo: 1,016 Nm a 2,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, seis velocidades

Tracción: Trasera con eje delantero conectable

DIMENSIONES

Peso vacío: 3,294 kg

Tanque de combustible: 128 litros

Largo x ancho x alto: 635 x 203 x 207 cm

Distancia entre ejes: 405 cm

Capacidad de carga: 1,313 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL(a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 17.06 s

Rebase 80 a 120 km/h: 6.98 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 55.76 m

Consumo medio: 7.76 km/l

 

 

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