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Ford Shelby GT350 vs Porsche Cayman GT4

En Comparativa | Miercoles, 25 de Mayo 2016

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Con ovación de pie en Bellas Artes, o ruedita con aplausos en la fiesta, no importa, ambos bólidos divierten a sus conductores como pocos.   
 

Por Héctor de Losada            Fotos: Carlos Quevedo

 

 

Leyendo los tiempos de una comparativa en Estados Unidos, nos dimos cuenta que tan solo un suspiro era la diferencia entre ambos. Pero como nosotros no le creemos a nadie, decidimos reunir a estos dos finalistas en México y comprobarlo a nuestra singular manera.

 

 

Los protagonistas de esta historia son el Porsche Cayman GT4 y el Shelby GT350. Digamos que son dos autos puristas, diferentes en esencia y manejo, pero aferrados al manejo exigente, motor aspirado, transmisión manual, tracción trasera y esa incomodidad tan sabrosa que solo un vehículo pensado para la pista te puede dar. Asientos de cubo, suspensión extrafirme y un rugido que ni siquiera un gran sistema de sonido opaca.

 

 

Y si bien este par de ejemplares comparten algunas similitudes como ya comentamos, es cierto que son totalmente opuestos en su forma de dominar las pistas, ni buenos ni malos, solamente diferentes. He ahí lo interesante de esta comparativa. La selección de una bailarina de ballet se hace mucho antes de que llegue a este mundo, por lo general se tienen que analizar la genética de la madre y su historial atlético y, si su esbeltez y fuerza son heredados por la cría, logrará tener al cisne estrella del lago y no a una simple entusiasta.

 

 

Este es el caso del Cayman GT4, un auto nacido con una herencia privilegiada para correr mucho y bien, ya que su configuración de motor central, y una inusual ligereza ganada a base de la incorporación de materiales ultraligeros (como fibra de carbono, aluminio y magnesio), le otorgan un balance casi perfecto en la relación peso/potencia, con 385 HP conseguidos de un súper entrenado motor bóxer de 3.8 litros herencia del 911 Carrera S saliente.

 

 

La suspensión de esta esbelta bailarina destaca por su firmeza, los frenos son contundentes como los de todos sus familiares, y una aerodinámica fina es la ideal para tomar la curva más exigente con exceso de confianza o realizar cinco piruetas perfectas en puntas. Un caso de éxito desde su concepción y peligrosamente cercano en prestaciones al 911 Carrera.

 

 

Por otro lado, tenemos a la que lejos de bailarina es bailadora, aquella que posee un privilegiado ritmo natural, esa que sólo necesita cinco acordes juntos para llamar la atención de toda la fiesta. El motor Coyote ahora no saca la potencia de los árboles, sino del cigüeñal plano que regala un sonido jamás escuchado en un Shelby,  ya que éste cambia a 8,400 rpm y obliga al conductor a soltar maldiciones de emoción entre cambio y cambio.

 

 

Y si bien esta rumbera contaba con fama de nerviosismo excesivo entre mambo y mambo, hoy en día su estabilidad es digna de presumir; una suspensión trasera multibrazo le da la virtud de aventar las caderas a placer, haciendo de las curvas todo un ritual, tan espectacular que podría dejar babeando a un eunuco. Seguramente conocen a alguna de estas caderonas, sí, de esas que hasta tienen fila de pretendientes en los bailes donde buscan probarle al mundo y a sí mismas, que pueden ser unas dignas parejas de baile, de tan exuberante y salvaje diosa del ritmo de 526 HP aspirados.

 

 

Con credenciales presentadas y tanques llenos, nos dimos cita en el autódromo Moisés Solana para saber qué ritmo dominaría en Pachuca. Un amante de los autos que se jacte de tener gasolina en las venas, lo primero que hace es medir la aceleración en el cuarto de milla. Y si bien este par de ejemplares no son precisamente para esto, cualquier macho Alfa debe conocer las capacidades de su flamante deportivo en cualquier rubro y terreno.

 

 

El primero en la arrancada fue el GT4 de color indiscreto, tras engranar primera y esperar la salida junto con el ronroneo del motor a unos centímetros de la nuca y el escape alborotado en modo Sport Plus, que nos emocionaban al máximo. Ese latido de un bóxer es inigualable, el sonido “hueco” de Porsche no tiene sustituto.

 

 

Primera a fondo y así las demás, justo pasando las 7,000 rpm. Tres tiempos que solo variaron por el diferente muñequeo del piloto en la caja manual. Increíble la precisión de las tres pasadas, dándonos un promedio de 13.7 seg. Una verdadera máquina de velocidad alemana.

 

 

Todavía temblorosos por el exceso de adrenalina, llegó el turno al Shelby, que nos esperaba en ralentí. Los 526 HP pedían su turno para demostrar lo combativa que  puede ser la última creación de Ford Racing. Tras un par de picadas al motor y verificar que la presión de aceite era la correcta y el modo Track seleccionado, para evitar que el control de tracción nos quitara las décimas que seguramente necesitaríamos para igualar a un Porsche.

 

Jugando con el embrague lo arrancamos bien acelerado, pero la Cobra vive a las 4,000 rpm. Por la costumbre de su historia, la primera pasada la hicimos a 6,000 rpm. “No, señor, acuérdate que este Motor Coyote de cigüeñal plano va a 8,400 rpm, aunque el rugido del escape cuádruple pida cambios pasadas las 6,000”. Así fue; haciendo que el monstruo de cigüeñal plano cobrara vida de inmediato, tanto que sorprendió a todos con aceleraciones constantes de 13.4, incluyendo sendos rechinones en primera y segunda.

 

 

Y aunque los cronómetros tienen reputación de irrefutables, había que darse un carro-a-carro como manda la vieja escuela, con doctorado en los semáforos. El resultado fue emocionante, solo la mitad de la trompa del GT350 le dio la victoria, pero como “el Güero”, quien conducía el Porsche, se negaba a aceptar el resultado en el cuarto de milla, la carrera se prolongó peligrosamente hasta la siguiente curva a la derecha donde, sin planearlo, se probaron los frenos y ambos autos demostraron una nobleza absoluta en el frenado.

 

 

Al final, ganó el Shelby por medio auto. Pero lejos de declarar a un ganador, nos preparamos para retar en clima seco al autódromo de 1.75 km y un par de curvas traicioneras, sí, de esas que con un par de malas pasadas devoran el dibujo de tus neumáticos.

 

 

Para seguir con el orden establecido, el rugido alemán estremeció “La Bella Airosa”, la bailarina de ballet estaba en su escenario, curvas, pianos, trazados y frenadas se movían como solo un Porsche lo hace en pista. Ahora se explica todo: la suspensión dura, el asiento de carreras y la distribución perfecta de peso. Lo único que nos impidió aplaudirle era que no podíamos quitar las manos del volante.

 

 

Después de la cátedra de ingeniería, llegó el momento de mover las caderas, y eso fue lo que hizo el Shelby tras un par de vueltas de acoplarnos a su ritmo, si bien hay que trazar procurando un manejo más violento. Es el Ford mejor plantado que he conducido, esa suspensión nos permite dar espectáculo al recurrir a su gran torque, para regresarnos al camino correcto entre humo y gritos de las Michelin Pilot.

 

 

El resultado fue otra vez con un margen casi inmedible, tres vueltas cada uno y la diferencia máxima fue un segundo “flat” y la mínima sólo unas centésimas.

 

Buen intento, Detroit, aunque las curvas siguen perteneciendo a Stuttgart. Creo que nunca vi a dos autos que estuvieran tan cerca en sus registros, incluso siendo tan distintos. Podemos concluir que tanto el ballet como la rumba son muy divertidos, mientras se sepa cómo bailarlos y disfrutarlos.

 

 

 

Ford Shelby GT350

 

Unidad probada

 1,039,000 pesos (a fecha de la prueba)

 

 

 

Porsche Cayman GT4

 

Unidad probada

1,499,500 pesos (a fecha de la prueba)

 

 

 

 

 

Resumen técnico

 

 

Ford Shelby GT350

Porsche Cayman GT4

MOTOR

 

 

Tipo/cilindrada:

V8, 5.2 l

H6, 3.8 l

Potencia máxima:

526 hp a 7,500 rpm

385 hp a 7,400 rpm

Par máximo:

581 Nm a 4,000 rpm

420 Nm a 4,750 rpm

TRANSMISIÓN

 

 

Caja:

Manual

Manual

 

seis velocidades

seis velocidades

Tracción:

Trasera

Trasera

DIMENSIONES

 

 

Largo x ancho x alto:

479 x 192 x 137 cm

443 x 181 x 126 cm

Distancia entre ejes:

272 cm

248 cm

Cajuela:

382 litros

150+275 litros

Peso vacío:

1,730 kg

1,430 kg

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

 

 

0 a 400 metros:

13.78 s

14.24 s

Rebase 80 a 120 km/h

3.39 s

6.65 s

Frenado de 100 a 0 km/h:

40.2 m

35.5 m

Consumo medio:

6.55 km/l

8.2 km/l

 

 

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