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Honda Accord 2.0T Touring 2018: prueba de manejo

En Pruebas | Miercoles, 10 de Enero 2018

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La décima generación del sedán mediano de la casa de la hache confirma las intenciones reduccionistas pero sin merma en sus calidades y lujos. Un coche que vale la pena.  
 

Por Gilberto Samperio (@gilsamperio)      Fotos: Carlos Quevedo

 

Un auto con 41 años de vigencia es todo un orgullo para la marca que lo posea. Y Honda es una de esas firmas que no sólo aplica el sistema de mejora continua (Kaizen) en sus productos, sino que también permanece fiel a conceptos e ideas que no siempre son acertadas pero funcionan para sus férreos adeptos.

 

Vayamos por partes: esta décima generación del Accord estrena plataforma que presume un incremento del 29% en acero ultrarresistente, lo que le concede una rigidez torsional un 24% mayor y un 32% extra a la flexión.

 

 

Gracias a la nueva estética, exhibe una estampa más señorial, con un tamaño ligeramente más grande producto de una mayor distancia entre ejes –gana 55 mm- y un mayor ancho -10 mm-. Para mantenerse en la categoría, los voladizos delantero y trasero pierden algunos milímetros.

 

Sin embargo, lo interesante de la nueva silueta de este Accord es la tendencia a reducir el último volumen –a la europea-, alargando el área acristalada vía un poste D muy cercano al poste C. Ello crea una línea afilada suave, cuya cintura crece discretamente y armoniza muy bien con el techo. Una imagen bella y elegante.

 

El frontal destaca por una parrilla disminuida, en parte porque aloja un sistema de cortinillas eléctricas que reduce el arrastre aerodinámico, y en otra buena medida por los finos faros de tecnología LED. Incluso la boca simula un gran tamaño, apoyada por los laqueados y el cromado negro que parece más un anodizado que plástico. Una solución cosmética muy atinada.

 

 

Su zaga posee unas calaveras cuya forma tan audaz en su remate inferior nos hace olvidar de sus cromados tradicionales; al final el balance visual resulta muy acertado. Claro, habrá quien diga que las líneas generales están descaradamente inspiradas en un Audi A5, pero no olvidemos que el mejor halago es la imitación.

 

 

Al acceder al sillón privilegiado, nos envuelve esa calidez que sabe a Premium, sin las ostentaciones de otras marcas. Los materiales son de primera calidad y los empalmes son muy buenos, notables en algunos puntos. Claro, siempre existen plásticos de menor importancia que pueden mejorarse. Pero en lo general este Accord confirma su papel prioritario en la casa.

 

 

Si miramos el tablero, nos roba la atención una gran táctil que lo corona todo. Lo inexplicable: esta pantalla todavía dispone de botones rectangulares para activar funciones importantes tanto del sistema de infotenimiento como de otros elementos. Una necedad o necesidad, según sea el cliente que lo experimente. A cambio, la consola frontal se ha simplificado enormemente pues casi ha desaparecido la excesiva botonería de sus antepasados recientes. Excelente.

 

Conforme a su papel de tope de gama, este Accord dispone de todo el equipamiento esperado en un sedán de lujo como navegador GPS, ayudas a la conducción, y un largo etcétera.

 

 

Debajo de la cúpula hallamos otra combinación de lo tradicional y lo digital: la primera mitad destaca por una pantalla que contiene once esferas virtuales –tacómetro, rango y combustible, velocidad y tiempo, audio, teléfono, navegación, apoyo de manejo, atención del chofer, mantenimiento, apoyo de seguridad, y advertencias- gestionadas desde el volante. La segunda mitad se conforma con un velocímetro análogo, nivel de combustible y poco más. Demasiado contraste informativo.

 

 

Si hablamos de espacio, el Accord acomoda a cinco adultos de buena talla y masa sin problemas ni quejas. Y les acompaña una cajuela de volumen respetable, con una boca algo más estrecha pero sin puntos de crítica.

 

 

Apegados a su nueva estrategia reduccionista –el famoso downsizing-, este nuevo sedán presume una pérdida de 20 kg y un tren motor más compacto. Adiós al venerable V6, la “moda” dicta los endotérmicos turbocargados para lograr eficiencia térmica y una seria disminución de emisiones. Así, Honda monta el cuatro cilindros de 2.0 litros que eroga 252 HP y un par-motor de respetables 370 Nm (273 lb-pie), que son digeridos por una novedosa transmisión automática de diez relaciones. Sí, leíste bien, diez engranajes que buscan sacar el mejor provecho del relativamente pequeño propulsor. Para su misión, esta caja dispone de dos modos extras al normal: Eco y Sport. Este último incluye un ajuste en la esfera del tacómetro pues reduce su escala para dar espacio al manómetro de la turbina. Muy bien.

 

 

Otra curiosidad de la nueva caja es que recurre a botones para su funcionamiento; nada de perillas o palancas, una simplificación que no convencerá a todos. Si se desea seleccionar una de la decena de velocidades, las manetas tras el volante ayudan lo suficiente para escoger, sobre todo en conducción velocista.

 

Durante nuestras pruebas constatamos que en aceleración a fondo las primeras seis relaciones son realmente cortas y mantienen al tetracilíndrico por arriba de las 5,000 rpm. Muy deportivo y eficaz. Y alcanza su máxima real de 202 km/h (en velocímetro marcó 208 km/h), en la séptima. Ello deja que las últimas velocidades sean de desahogo o ahorro. Una circunstancia que resulta mejor aprovechada en los entornos urbanos, máxime en el modo Eco, donde el dos litros gire por debajo de los 2,000. Curiosamente, el modo Sport mantiene apenas 500 vueltas arriba de este régimen. Eso sí, la reacción al acelerador tiende a ser más violenta.

 

 

Ya en nuestra habitual zona sinuosa, su marcha tiende a firme, con un toque sedoso que se agradece en tramos no tan regulares. La virtud de esta respuesta recae en una suspensión aligerada, construida mayormente en aluminio y una afinación muy certera desde el punto de vista dinámico. Porque su actitud en las curvas cerradas califica prácticamente de neutral, casi sin devaneos del segundo eje o deslizamiento del primero, amén de que la información desde las ruedas hacia el volante es transparente. Claro, toda la asistencia electrónica tan completa como avanzada ayuda en buena proporción. Sin embargo, estas ayudas no le restan sabor al manejo del Honda, que continúa siendo muy agradable tanto a ojos entusiastas como clientes conservadores.

 

 

Si ponderamos todo lo que aporta, este Honda Accord es una verdadera oferta si su cliente objetivo busca el máximo valor y rendimiento por un precio relativamente razonable. Incluso se puede decir que sería una alternativa muy interesante de cara a los sedanes de corte Premium que oscilen en esa banda de precios. 

 

Unidad probada

 554,900 pesos (a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      Calidad interior

-      Tren motor

-      Marcha sedosa

 

NOS GUSTARÍA

-      Más potencia

-      Menos botones

-      Aire acondicionado atrás

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: L4, 1,996 cc, Turbo

Potencia máxima: 252 HP a 6,500 rpm

Par máximo: 370 Nm entre 1,500 y 4,000 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, diez velocidades

Tracción: Delantera

DIMENSIONES

Peso vacío: 1,545 kg

Tanque de combustible: 56 litros

Largo x ancho x alto: 488 x 186 x 145 cm

Distancia entre ejes: 283 cm

Cajuela: 472.8 litros

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 15.76 s

Rebase 80 a 120 km/h: 5.12 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 42.33 m

Consumo medio: 10.1 km/l

 

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