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Jeep Cherokee Overland vs. Jeep Cherokee Trailhawk 2019

En Comparativa | Viernes, 20 de Julio 2018

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A propósito de los cambios de media vida recibidos por la actual Cherokee, aprovechamos para repasar este SUV, ahora con una nueva versión y un enfoque que se aleja de sus teóricas alternativas para así apuntar a rivales más lujosos.  
 

Por Manuel Fernández @Manuel_tcf)                      Fotos: Carlos Quevedo

 

Desde hace cuatro años ya conocíamos la Cherokee Trailhawk, una auténtica rareza entre los vehículos de su tamaño por su radical planteamiento, pues prácticamente ningún rival ofrece reductora, múltiples ayudas para la conducción fuera de asfalto o, incluso, un V6, que poco a poco han ido dando paso a alternativas de cuatro cilindros sobrealimentadas. Con ese mismo motor aparece entonces la variante Overland, que entre las principales diferencias, opta por acabados más refinados y vistosos o una mecánica más convencional para uso urbano, con tracción delantera, llantas más orientadas al pavimento, una suspensión rebajada y más cómoda o una relación final de la caja menos corta.

 

 

Lo que comparten son las modificaciones de media vida en la gama: adiós a los polémicos faros partidos, reemplazados por unos más convencionales y agradables al ojo de un público más amplio. Atrás crecen las calaveras y los intermitentes toman más relevancia, con una iluminación ámbar más visible en lugar de la luz de freno parpadeante tan típica de tantos productos estadounidenses y que no vemos igual de efectiva a la hora de señalizar un giro. Algo muy importante es que su pequeña cajuela gana 30 litros, para quedar en unos todavía justos 442 l de acuerdo al estándar de medición europeo, pues el americano indica unos muy optimistas 764.

 

 

Pero así compartan su plataforma, su motor y su transmisión, son caminos muy distintos los que toman estas dos Cherokee, separadas a la fecha por apenas 20 mil pesos y ya en un costo base (arriba de $700,000) y un vasto nivel de equipamiento en el que Jeep pareciera que quiere proponerse como un rival a los muy posicionados SUV premium alemanes o algún japonés.

 

 

Los interiores conservan una presencia positiva y llena de buenos detalles tanto en los materiales elegidos como en la ergonomía general. Y como no se trata de un cambio generacional, pues tampoco hubo un avance palpable en el espacio, más ahora con el agradable vidrio panorámico que resta importantes centímetros y la cabeza, aun siendo de estatura promedio (1.75 m) y poniendo el cojín del asiento del conductor en la posición más baja, queda muy cerca del techo. Atrás sigue sin ser muy amplia pero es una buena solución que la banca sea reclinable y deslizable.

 

 

Lo que salta a la vista es la conseguidísima diferenciación entre la Overland y la Trailhawk: la primera opta por una piel muy suave recubriendo el tablero, un poste A forrado en tela, un acento de madera sobre el aro, vestiduras contrastantes e incluso cristales laterales laminados adelante. En conjunto el resultado es una cabina muy agradable para largos trayectos, pues a lo mencionado se une una enorme dotación de accesorios (hay hasta calefacción en el volante e hilera de adelante con ventilación) y una interfaz UConnect que siempre ha sido fácil de operar desde la pantalla táctil, los mandos redundantes físicos abajo de la misma o desde el volante.

 

 

La Trailhawk opta por una combinación más monocromática salvada por las costuras en rojo pero da una sensación de mayor robustez gracias a los tapetes de hule, al recubrimiento del tablero más grueso, difícil de rayar o más fácil de limpiar o asientos con una piel que percibimos más resistente, no tan consentidora al tacto.

 

 

De la Cherokee siempre nos ha llamado la atención la forma en cómo evidencia sus orígenes: una arquitectura europea puesta a punto para las necesidades de un comprador americano. Lo primero es la suspensión, con ese sutil toque rígido que le brinda buen control y, en la más conservadora Overland, gana homogeneidad en el andar y silencio al prescindir de las llantas de labrado agresivo de su hermana.

 

 

Eso se combina con una dirección y unos frenos que contradicen la sensación ágil de la suspensión y hacen sentir cómodo a este SUV en un entorno tranquilo de autopista, pues en el primer apartado la precisión no es ejemplar y la asistencia diríamos que podría ser excesiva y tampoco es la más consistente, con una dureza que puede ir cambiando conforme se gire el volante. En lo segundo, el pedal tiende a alargarse un poco en detenciones más delicadas y el tipo de llanta de compuesto duro no ayudó mucho en las distancias obtenidas al simular una emergencia, pues la Overland no logró mejorar los de por sí mejorables valores de la Trailhawk.

 

 

Brilla, eso sí, el suave y enérgico V6, con aceleraciones convencionales en la práctica gracias a la falta de oxígeno a la altura de la Ciudad de México, pero una respuesta suave, progresiva y con un tirón muy marcado a partir de unas 3,000 rpm que se hace más evidente en la más ligera Overland que además transmite un leve torque steer al ser FWD, eso aun cuando ésta tiene una relación final más larga que le da un arranque menos contundente.

 

 

En cualquier caso, el desempeño creemos que mejoraría mucho si la transmisión de nueve escalones estuviera más cerrada, pues por las marcadas caídas de régimen en las marchas de arranque (de hasta 2,000 vueltas), podría pasar como una de cinco velocidades con cuatro sobremarchas cuando pudieron aprovechar mejor tal cantidad de cambios para favorecer la recuperación y la aceleración, un poco mejor en la Overland, pero que se compensa en la Trailhawk con unas capacidades off-road bastante agresivas entre la oferta de este tipo de vehículos, con la ya comentada reductora y la posibilidad de circular hasta en rocas o superficies de baja fricción, pues el diferencial de atrás es bloqueable y la electrónica ayuda a compensar mucho que la suspensión no tenga un recorrido tan extenso como en todoterrenos con un esquema de eje rígido.

 

 

Al final, una realiza una excelente tarea entre el tráfico y viajando. La otra sacrifica solo un poco de refinamiento y lujo para mostrarse como una herramienta capaz cuando el entorno se pone hostil.

 

Unidad probada

729,900 pesos (Overland, a fecha de la publicación)

749,900 pesos (Trailhawk, a fecha de la publicación)

 

NOS GUSTA

-      Nivel de equipamiento

-      Diferenciación de acabados

-      Trabajo de suspensión

 

NOS GUSTARÍA

-      Precios más competitivos

-      Una caja mejor relacionada

-      Distancias de frenado menos largas

 

Resumen técnico

MOTOR

Tipo/cilindrada: V6, 3,239 cc

Potencia máxima: 271 HP a 6,500 rpm

Par máximo: 324 Nm a 4,400 rpm

TRANSMISIÓN

Caja: Automática, 9 velocidades

Tracción: Delantera/Integral emergente

DIMENSIONES

Peso vacío: 1,713/1,949 kg

Largo x ancho x alto: 465/464 x 185/190 x 167/172 cm

Distancia entre ejes: 270 /271 cm

Cajuela: 442 litros

PRUEBAS AUTOMÓVIL (a 2,240 msnm)

0 a 400 metros: 17.83/18.53 s

Rebase 80 a 120 km/h: 7.53/8.13 s

Frenado de 100 a 0 km/h: 47.5/49.2 m

Consumo medio: 8.0/6.5 km/l

 

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