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Delorean eléctrico y autónomo driftea como piloto profesional

Ingenieros de la Universidad de Stanford crearon a MARTY, un Delorean que derrapa por sí mismo como los mejores pilotos de drift, para investigar el comportamiento de los coches autónomos en situaciones de poco o nulo control.

Por Edmundo Cano

 

Uno de los mayores avances de los últimos años en el desarrollo de sistemas de manejo autónomo para los coches del futuro cercano se llevó a cabo en Thunderhill Raceway, California, hace algunas semanas, donde un grupo de ingenieros egresados de la Universidad de Stanford, con respaldo de la institución académica, llevaron a cabo con remarcable éxito una de las pruebas más ‘cool’ que hemos visto para este rubro.

El equipo, encabezado por Jon Goh, sometió a su vehículo de pruebas a un complejo circuito con obstáculos; pero ni el auto ni el circuito eran comunes y corrientes. El auto es un DMC Delorean llamado MARTY, en obvia referencia a Marty McFly, el protagonista de las películas ‘Volver al Futuro’, interpretado por Michael J. Fox, pero también es el acrónimo para las siglas ‘Multiple Actuator Research Test bed for Yaw control’, que podría traducirse más o menos como ‘Plataforma de Pruebas de Actuadores Múltiples para el Control de Yaw”. Lo que esta sopa de letras implica son las extensas y radicales modificaciones que se le han realizado al auto para convertirlo en lo que es hoy.

 

De entrada, es eléctrico. Dos motores en cada rueda trasera, alimentados por baterías Renovo, lo dotan de más de 1,000 libras/pie de torque. Suspensiones con componentes Ohlins y un kit para aumentar el ángulo de la dirección le permiten sostener derrapes violentos y prolongados. Los frenos Brembo también contribuyen a esto. Pero los cambios realmente significativos van más allá de lo mecánico, son electrónicos. MARTY es un auto completamente autónomo. Los controles de su dirección, frenos y acelerador son totalmente computarizados, y un par de potentes antenas GPS determinan su ubicación con un margen de error de apenas una pulgada. Y es aquí donde llegamos a la parte interesante: las pruebas.

Goh y su equipo establecieron con conos un curso de más de un kilómetro, con obstáculos como cajas y pacas de paja, por los que el Delorean tenía que maniobrar sin chocar, derrapando todo el tiempo. Nada de detenerse, nada de líneas rectas. Goh y su compañero, Tushar Goel, iban a bordo del Delorean durante la prueba, pero como puede verse en el video, no tocaron el volante un solo instante; y aunque lo hubieran hecho, ellos no son pilotos profesionales. Como testigo estuvo nada menos que Fredric Aasbo, campeón de Formula Drift en 2015, quien dijo estar sumamente impresionado con lo que MARTY pudo lograr vía programación electrónica pura. “Es como si un piloto profesional lo hubiera estado conduciendo, pero sin el proceso de ensayo que requiere superar un curso de este tipo de forma perfecta. Es increíble”.

Lo que Goh y la Universidad de Stanford buscan con MARTY es afinar los sistemas de manejo autónomo que existen actualmente, para que puedan actuar en situaciones extremas donde el auto puede perder el control, en vez de solo llevarlo en una línea recta, sin obstáculos. Todavía queda un largo, largo camino por recorrer, pero los datos recopilados por esta investigación y las pruebas hechas con MARTY permitirán que el desarrollo de la siguiente generación de sistemas de conducción autónoma sea más expedito y exacto, y que los mecanismos resultantes lleguen más rápido a las calles, y sean mucho más seguros, confiables, y eficientes.